La cata de vinos es ideal para descubrir y ampliar el catálogo que habitualmente consumimos y romper la tendencia, sobre todo en los menos aventajados en este mundo, de comprar aquellos vinos ya conocidos o recomendados.
Podemos describir la cata de vinos como el probar con atención la calidad que queremos apreciar, el someter el vino a nuestros sentidos… en particular al del gusto y el olfato. Es tratar de conocerlo buscando sus diferentes defectos y sus diferentes cualidades, con el fin de expresarlos, es estudiar, analizar, describir, definir, juzgar, clasificar… Catar un vino es siempre descubrir lo desconocido, lo impredecible, lo enigmático. Por ello, muchas veces se sitúa uno ante la cata como si fuera a enfrentarse a lo prohibido, a lo inalcanzable, la adrenalina se dispara y los sentidos se agudizan, uno no quiere que se le escape ningún detalle, ninguna sensación.

La organización de cata de vinos es una de las actividades desarrolladas por Tresge Wine Consulting, empresa multidisciplinar formada por profesionales de experiencia nacional e internacional en el mundo del vino. Con ellas, se trabaja en el descubrimiento de nuevos vinos hasta ahora desconocidos para gran parte del público asistente.
Una de las peculiaridades de las catas organizadas por Tresge Wine Consulting es el ir más allá las cuestiones organolépticas de los vinos presentados. Como ejemplo, además realizan una exposición tanto geográfica de su procedencia, así como de las tecnologías relevantes empleadas en su elaboración. Sin duda, una oportunidad única de realizar un viaje con los sentidos mediante la cata de los geniales vinos presentados.

Y como ejemplo, en la reciente cata realizada en el Racó de Tastavins (Valencia – España) comenzaron por en el norte de Italia, más concretamente por la zona de Alto Adige, para disfrutar de alguno de los mejores blancos de la zona, los vinos Graf von Meran y Mitterberg elaborados con las variedades Pinot Bianco y Pinot Grigio, de ahí se continuó hacia el Piemonte para descubrir la variedad tinta Barbera d´Asti, de mano del Austerum, llena de frescura y elegancia, para finalmente concluir la tarde degustando todo un Montsant en su versión más amable, el Petit Génesi, hermano menor del ya consagrado Génesi, que hizo recordar sin duda el “terroir” (área determinada que bajo la influencia de varios factores como el clima, la situación y el tipo de suelo permite lograr un producto concreto e identificable) del que procede.






